Ensayo de Almas

Abril 5, 2008

  Jueves, cerca de la medianoche, faltan tres días para el estreno y es el ensayo (casi) general. Hay bastante nerviosismo y ganas de hacer las cosas bien. El director es mi amigo Ernesto Carenzo, y me permite ir esa noche a ver, a hacer una fotos, al “pre” del teatro, con sus noches, sus madrugadas, las interminables pasadas de letra para hacerla propia, dejar que se meta adentro de uno, hacerla cuerpo, una masa moldeable por el cuerpo y el alma, los hectolitros de mate y cafe. Ya están dispuestas las tres actrices. Silencio. El ensayo va a empezar. (me siento molesto, lo único que se escucha es el CLICK! de mi cámara)

 

Domingo 6 y domingo 13 de abril, a las 21:30, en Florentino Teatro, Lorenzo Moreno 982, Pergamino.


Volviendo

Enero 27, 2008

dscn0179.jpg

 Me pusé a escuchar algo de música mientras termino de hacer la tapa del disco de Paulina. De repente, Mercedes Sosa canta algo que tenía olvidado: 

        “uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida

          y  después comprende como están de ausentes las cosas queridas

         por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso

         que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo”

(Intento cantar y se me quiebra la voz, me contengo, vuelvo a probar, la voz se vuelve a quebrar)

La foto es una de las tantas que sacamos para ver si servía para la tapa del disco


La posibilidad de una sombra

Enero 13, 2008

sombra.jpg                                                                                   

sombra Una sombra puede hacer muchas cosas. Una tarde de sol sofocante puede darle refugio a los animales. En invierno indica el camino a seguir: “vamos por la veredita de sol” se oye decir y la gente se escapa de la sombra, la que habían amado y amaran cuando el giro del eje de la Tierra vuelva a dejarlos cerca del sol y los ventiladores. Los arquitectos proyectan deliciosas tardes bajo las pérgolas y su entrelazado de luces y sombras. “La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volumenes bajo la luz… bla bla bla” intenta explicar Le Corbusier con su modernismo lleno de respuestas.  Una sombra es el descanso del pie que viene por la arena caliente.  

  Una sombra puede hacer muchas cosas. Muchas. Pero nunca había visto a una sombra literalmente jugar, acercarse y alejarse, contonearse con otra sombra, con la que comparten vereda como buenos vecinos quien sabe desde cuando. Como si ya no fueran la proyección de un cuerpo sino unos seres con voluntad y deseo, que se han desprendido de su antigua condición carnal y se ponen a jugar, como los chicos, dibujando caminos de sol.

  Me hizo acordar a “Alicia en el país de las maravillas”, cuando Alicia se encuentra con el gato de Cheshire y éste aparece de la nada y le habla y después ante la mirada atónita de Alicia se va esfumando y solo queda por un instante dibujada la sonrisa del gato, pero sin el gato. A la cuarta o quinta vez que se produce la desaparición repentina del gato (con excepción de su sonrisa), ya cansada de no obtener la respuesta que esperaba (igual que Le Corbusier) Alicia se resigna y le dice: “Muchas veces he visto gatos sin sonrisa, pero nunca había visto una sonrisa sin gato”