Abril 1, 2008

A veces pareciera que para no ser politicamente incorrectos algunos prefieren justificar cualquier cosa, o mejo dicho, justificar las cosas con extraños argumentos. En la critica que hace Stephen Bayley al proyecto ganador para la nueva Biblioteca Nacional de Praga, este británico apela a las palabras del arquitecto del proyecto ganador, el checo radicado en Londres Jan Kaplicky que dijo. ” Este edificio jamás podría haberse construido en dictadura”. Paso seguido Bayley describe a “este edificio” como la contrapartida alegre y colorida a la “entrada desagradable de los tanques sovieticos T-54 escupiendo combustible e imponiendo la doctrina” (sic).
Yo me pregunto si esta contraposición invalida ya en si misma la critica arquitectónica. Y vuelvo a ver que el problema de la arquitectura esta corrido de la arquitectura, si me disculpan la repetición. Que un edificio sea colorido y de formas extrañas no es un asunto de la arquitectura, sino un problema de la escultura, de la plástica si se quiere. Porque si nos quedamos en el aspecto formal de la obra, nos perdemos muchas cosas que puede ofrecer la arquitectura. Ya dijeron los Smithson que la arquitectura es “la materialización de la cultura”, por eso mismo, si el problema se reduce a la forma y se olvida del hombre habitando, recorriendo, viviendo el espacio, entonces lo que pone de manifiesto esa materialización cultural es una preocupación por lo superficial (que obviamente es sumamente importante) pero un total olvido de las necesidades del hombre al habitar con su cuerpo un espacio ( y es aqui en donde radica el problema).
El análisis politico que hace Bayley es tambien un punto a considerar dentro de la problemática arquitectónica, pero no por eso debemos olvidar que un edificio es material, y esa materia con la que esta hecho nos modifica, nos transforma cotidianamente. Y el hombre es un ser cotidiano.
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Escrito por fedeargento
Enero 14, 2008

El sábado a la tarde, a eso de las 4, me fui hasta lo de Hernan. Habíamos quedado en encontrarnos porque nuestro muchacho (que está construyendo su casa) ya había llegado al punto en el que tenía que definir la escalera, si era de un tramo o de dos, donde arrancaba y como llegaba a la planta alta, que altura debía tener, cuanto espacio ocupaba, como podía aprovechar mejor lo que quedaba abajo, etc, etc, etc.
Estuvimos un rato dibujando y pensando con el lápiz y después nos fuimos hasta el terrenito, a ver como iba la casa y a planear in situ, la dichosa escalera. Ahí si nos quedamos un buen tiempo, “atravezados por un rayo de sol” como diría Salvatore Quasimodo, aunque vale aclarar que los rayos de sol eran muchos, no uno solo y atravezaban atravezaban y encima no se hacía de noche. Y nosotros trepamos, medimos, calculamos.
Cuando ya me volvía a mi casa, Hernan, nuestro amigo del mundo mundial, me obsequió con uno de sus grabados. Me dió a elegir entre una serie de láminas y me quedé con este. Es la cocina de una casa en la que él vivió un tiempo, tomando mates y protegido de los rayos del sol que de mañana entraban evangélicos, anunciando el día.
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Escrito por fedeargento
Enero 13, 2008
Una sombra puede hacer muchas cosas. Una tarde de sol sofocante puede darle refugio a los animales. En invierno indica el camino a seguir: “vamos por la veredita de sol” se oye decir y la gente se escapa de la sombra, la que habían amado y amaran cuando el giro del eje de la Tierra vuelva a dejarlos cerca del sol y los ventiladores. Los arquitectos proyectan deliciosas tardes bajo las pérgolas y su entrelazado de luces y sombras. “La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volumenes bajo la luz… bla bla bla” intenta explicar Le Corbusier con su modernismo lleno de respuestas. Una sombra es el descanso del pie que viene por la arena caliente.
Una sombra puede hacer muchas cosas. Muchas. Pero nunca había visto a una sombra literalmente jugar, acercarse y alejarse, contonearse con otra sombra, con la que comparten vereda como buenos vecinos quien sabe desde cuando. Como si ya no fueran la proyección de un cuerpo sino unos seres con voluntad y deseo, que se han desprendido de su antigua condición carnal y se ponen a jugar, como los chicos, dibujando caminos de sol.
Me hizo acordar a “Alicia en el país de las maravillas”, cuando Alicia se encuentra con el gato de Cheshire y éste aparece de la nada y le habla y después ante la mirada atónita de Alicia se va esfumando y solo queda por un instante dibujada la sonrisa del gato, pero sin el gato. A la cuarta o quinta vez que se produce la desaparición repentina del gato (con excepción de su sonrisa), ya cansada de no obtener la respuesta que esperaba (igual que Le Corbusier) Alicia se resigna y le dice: “Muchas veces he visto gatos sin sonrisa, pero nunca había visto una sonrisa sin gato”
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Escrito por fedeargento