El zorro y la rosa

junio 9, 2008

  A veces es el silencio. La vida es el recuerdo de una tarde de invierno caminando por Avenida Belgrano. Ni siquiera es esa tarde, es solo su recuerdo. Se parece interminablemenete a ese lago de aguas verdes con barcas dormidas.

  Y otras veces estalla como una canción de Miranda!, como la astillas del árbol sobre cuya corteza tallamos para dejar una muesca de nuestra existencia. Los borceguíes se llenan del polvo de nuevos caminos y somos los vagabundos de las estrellas, vamos de planeta en planeta, buscando agua potable para calmar la sed que parece ganarnos.

Pero una vez, se encuentran el principe que cuida a su rosa y el zorro y hay estampidas de tiempo:

 (fragmento de el principito)

-Buenos días-saludó el zorro.

 

-Buenos días-contestó amablemente el principito que al darse vuelta en dirección a la voz no vio a nadie.

 

-Si me buscas, aquí estoy-aclaró el zorro- debajo del manzano…

 

-Pero…, quién eres tú?-preguntó el principito- Eres muy hermoso…

 

-Soy un zorro-dijo el zorro.

 

-Acércate…, ven a jugar conmigo-propuso el principito- Estoy tan triste!…

 

-Jugar contigo? No…, no puedo-dijo el zorro- Aún no estoy domesticado.

 

-Ah! Perdón-se excusó el principito.

 

Interrogó, luego de meditar un instante:

 

-Has dicho “domesticar”? Qué significa “domesticar”?

 

-Tú no eres de aquí-afirmó el zorro- Puedes decirme qué es lo que buscas?

 

-Busco a los hombres-respondió el principito- Dime, qué significa “domesticar”?

 

-Los hombres-intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crian también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, verdad?

 

-No-dijo el principito- Busco amigos. Qué significa “domesticar”?

 

-Ah!…, es una cosa muy olvidada-respondió el zorro- Significa “crear lazos”.

 

-Crear lazos?-preguntó el principito.

 

-Así es-confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para tí más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas…, sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo…

 

-Creo que empiezo a entender-dijo el principito- Hay una flor… Creo que me ha domesticado.

 

-Es probable-contestó el zorro- En este planeta, en la Tierra, pueden ocurrir todo tipo de cosas…!

 

-Oh! No es en la Tierra-se apresuró a decir el principito.

 

El zorro se quedó no menos que intrigado.

 

-Acaso en otro planeta?

 

-Sí.

 

-Puedes decirme si hay cazadores en ese planeta?

 

-Oh, no! No los hay.

-Me está resultando muy interesante, Hay gallinas?

 

-No.

 

-No existe nada que sea perfecto-dijo el zorro suspirando.

 

Luego prosiguió:

 

-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí. Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que…, si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. Mira! Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo…

 

El zorro en silencio, miró por un gran rato al principito.

 

-Por favor… domestícame!-suplicó.

 

-Lo haría, pero… no dispongo de mucho tiempo-contestó el principito. Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.

 

-Sabes…? Sólo se conocen las cosas que se domestican-afirmó el zorro. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas ya hechas. Y… como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!

 

-Y… qué es lo que debo hacer?-preguntó el principito.

 

-Debes tener suficiente paciencia-respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.

 

Al otro día el principito volvió:

 

-Lo mejor es venir siempre a la misma hora-dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad! En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.

 

-Qué son los ritos?-preguntó el principito.

 

-Se trata también de algo bastante olvidado-contestó el zorro- Es aquéllo que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito. Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es un maravilloso día, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.

 

Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:

 

-Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.

 

-No es mi culpa-repuso el principito- Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño…

 

-Sí, yo quise que me domesticaras-dijo el zorro.

 

-Pero dices que llorarás!

 

-Sí-confirmó el zorro.

 

-Ganas algo entonces?-preguntó el principito.

 

-Gano-aseguró el zorro- por el color del trigo.

 

Luego sugirió al principito:

 

-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.

 

Se dirigió el principito nuevamente a la rosas:

 

-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.

 

Las rosas se mostraron ciertamente molestas.

 

-Sois bellas, pero aún estáis vacías-agregó todavía- Nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa…

 


Ensayo de Almas

abril 5, 2008

  Jueves, cerca de la medianoche, faltan tres días para el estreno y es el ensayo (casi) general. Hay bastante nerviosismo y ganas de hacer las cosas bien. El director es mi amigo Ernesto Carenzo, y me permite ir esa noche a ver, a hacer una fotos, al “pre” del teatro, con sus noches, sus madrugadas, las interminables pasadas de letra para hacerla propia, dejar que se meta adentro de uno, hacerla cuerpo, una masa moldeable por el cuerpo y el alma, los hectolitros de mate y cafe. Ya están dispuestas las tres actrices. Silencio. El ensayo va a empezar. (me siento molesto, lo único que se escucha es el CLICK! de mi cámara)

 

Domingo 6 y domingo 13 de abril, a las 21:30, en Florentino Teatro, Lorenzo Moreno 982, Pergamino.


Correctos por las dudas

abril 1, 2008

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  A veces pareciera que para no ser politicamente incorrectos algunos prefieren justificar cualquier cosa, o mejo dicho, justificar las cosas con extraños argumentos. En la critica que hace Stephen Bayley al proyecto ganador para la nueva Biblioteca Nacional de Praga, este británico apela a las palabras del arquitecto del proyecto ganador, el checo radicado en Londres Jan Kaplicky que dijo. ” Este edificio jamás podría haberse construido en dictadura”. Paso seguido Bayley describe a “este edificio” como la contrapartida alegre y colorida a la “entrada desagradable de los tanques sovieticos T-54 escupiendo combustible e imponiendo la doctrina” (sic).

  Yo me pregunto si esta contraposición invalida ya en si misma la critica arquitectónica. Y vuelvo a ver que el problema de la arquitectura esta corrido de la arquitectura, si me disculpan la repetición. Que un edificio sea colorido y de formas extrañas no es un asunto de la arquitectura, sino un problema de la escultura, de la plástica si se quiere. Porque si nos quedamos en el aspecto formal de la obra, nos perdemos muchas cosas que puede ofrecer la arquitectura. Ya dijeron los Smithson que la arquitectura es “la materialización de la cultura”, por eso mismo, si el problema se reduce a la forma y se olvida del hombre habitando, recorriendo, viviendo el espacio, entonces lo que pone de manifiesto esa materialización cultural es una preocupación por lo superficial (que obviamente es sumamente importante) pero un total olvido de las necesidades del hombre al habitar con su cuerpo un espacio ( y es aqui en donde radica el problema).

  El análisis politico que hace Bayley es tambien un punto a considerar dentro de la problemática arquitectónica, pero no por eso debemos olvidar que un edificio es material, y esa materia con la que esta hecho nos modifica, nos transforma cotidianamente. Y el hombre es un ser cotidiano. 


Oda al gato

marzo 30, 2008

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Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

                                                                        Pablo Neruda


Todos los caminos

marzo 25, 2008

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No olvidar, lo que ves ya se ha visto ya, tal vez un dia lo sabras
todo tiene un tiempo bajo el sol 
porque habra siempre
tiempo de plantar y se cosechar
tiempo de hablar tambien de callar
tiempo para guerra y tiempo de paz
tiempo para el tiempo y un rato mas

Vox Dei “Libros Sapiensales” y otra foto del safari de semana santa


La luna I

marzo 22, 2008

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  Sofía entraba todas las mañanas por la puerta del patio, y cuando entreabría una de las hojas para apenas pasar sin que entre la luz, de todos modos, se metía con ella una ráfaga de sol que mecía el aire y de a poco limpiaba lo turbio del territorio de los sueños. Él no se despertaba, apenas giraba envuelto entre las sábanas blancas, tapado hasta las orejas.     El día todavía no empezaba y ella ya era dueña de la Tierra, salía temprano a pilotear el mundo, caminando rápido para pelearle con su cuerpo al frío, recorriendo la ciudad, juntando las manos y acercándoselas a la boca para soplarlas y calentarlas un poco, cruzando la plaza hasta la casa de él. El sol se empezaba a abrir paso entre la niebla dándole al aire su olor a rocío, de vez en cuando se cruzaba con un colectivo que  llevaba pibes a la escuela o trabajadores a las fábricas de la planta industrial.   Todas las  mañanas pasaba frente a la pequeña tienda de campaña que habían montado en una vereda de tierra dos viejos cansados ya de tanta miseria. Dos lonas verdes superpuestas, haciendo las veces de paredes y techo sostenidas con cuatro palos raquíticos juntados de los árboles de alrededor. Al mediodía, cuando volvía a pasar, la vieja estaba preparando un guiso con cuatro lentejas y dos rebanaditas de zanahoria. El viejo se podía llamar José o de cualquier manera, pero ella le decía “adiós abuelo” y el tipo se lo agradecía con una pequeña sonrisa que asomaba entre las arrugas cada vez más marcadas por tanto frío. De vez en cuando pensaba en ellos a distintas horas del día, se quedaba recordando la imagen de cada mañana y pensando que alguna vez la suerte de esa vieja  podía tocarle a ella. Si algún día se cansaba, si los hijos que todavía no tenía la abandonaban, si se daba por vencida, la misma suerte de la vieja podía tocarle a ella. Y entonces, inmediatamente, se conformaba diciendose que no, sin más razones, que eso no iba a suceder, que no se iba a cansar ni darse por vencida. Pero la sensación de miedo ya estaba latiendo en su pecho, no es exactamente miedo la palabra para definirlo, pero era algo asi como el nacimiento de una sensación inquietante, de un lugar oscuro que antes había sido luminoso. Hasta que un día la carpa ya no estuvo más, ni tampoco los dos viejitos. Nunca más supo de ellos. Tampoco se preocupó por averiguar. Se preguntó si, porque había preferido no preguntar por ellos. Es muy poco lo que puedo entender, se dijo, y se olvidó de todo.    En toda la eternidad de los años que siguieron, solamente una vez más volvió a acordarse de ellos. Una tarde que andaba caminando por las afueras de la ciudad, y que hacía el mismo frío de invierno que en esos días de los viejos en la calle, vio, sentados uno al lado del otro a dos viejos, detrás de una pila de cajones de madera cargados de frutas. Se acercó para comprarles una manzana, pero el viejo se la obsequió sin querer recibir a cambio las monedas que le correspondían. Ella se fue, entre agradecida y molesta por llevarse sin pagar lo que fuera quizá para ellos la única venta del día. “¿Sino donde está la belleza?” le dijo el viejo y ella se fue, metiéndose de nuevo en la ciudad y en la noche que mojaba el aire. Días después, recordando ese suceso, se acordó también de los dos viejitos de la calle. Mienten, pensó. Todas los recuerdos mienten, cada luz amarilla del otoño, cada olor a hojas secas quemándose en el cordón de la vereda, cada juego en mi memoria es una mentira fabricada para tener algo en que pensar cuando estoy sola.    En cambio, cuando atravesaba la mañana hacia la casa de él, sentía como la alegría le empezaba a crecer desde los tobillos. Le venía subiendo algo así como la libertad y ella la reconocía y la atrapaba para llevarla y compartirla con él. Entonces empezaba a cantar muy suavecito, apretando un poco el paso para combatir el frío y para llegar más rápido. Tarareaba y sonreía, sabiendo que si la escuchara, él se acercaría y haciéndose el aturdido se llevaría las manos a los oídos y tambaleándose le pediría piedad, por favor, piedad y ella cantaría más alto para que él se acerque más y pueda sentir su olor y pueda besarlo y acariciarlo. Hoy tenes la cara como un gigante tímido que lleva flores, pensaba mientras seguía sonriendo y el viento le arremolinaba la bufanda como si ella fuera un aviador de la primera guerra. Le gustaba pensar eso, imaginarse como una heroína temeraria que defendía a su pequeño pueblo de los invasores y sabiendose vitoreada por las pequeñas multitudes de su aldea se subía al avión con una sonrisa y arremetía descarada y sin miedo sobre los ejercitos enemigos hasta hacerlos desaparecer escarmentados.


Safari

marzo 21, 2008

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  Anduvimos con Marto Guerra de safari fotográfico. Tempranito, viernes santo, a los pueblos de acá cerca. A buscar la luz de la mañana.


¿Es el Japón un archipielago? (2)

marzo 4, 2008

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El libro del samurai (fragmentos)

        Si nada le importa, excepto el hecho de no estar en peligro y de sentirse feliz, se descuidará de una manera completamente lamentable.   

       Maltratar a alguien es una conducta digna de un lacayo.   

       La superioridad no es una cuestión de técnicas secretas”. Del mismo modo, en la enseñanza de un maestro de Renga, se dice que la víspera del concurso de poesía debe calmar su espíritu y consultar una antología de poesías. Es necesario saberse concentrar sobre una sola cosa. Todos los oficios deben ser ejercidos con concentración.     

     Un hombre que no para de calcular es un cobarde. Digo esto porque las suposiciones siempre tienen una relación con las ideas de provecho y de pérdida; el individuo que las hace está siempre preocupado por las nociones de ganancia o pérdida. Morir es una pérdida, vivir una ganancia y es así que se decide a menudo no morir. Esto es cobardía. Del mismo modo, un hombre que ha recibido una buena educación puede camuflar, con su inteligencia y su elocuencia, su pusilanimidad o su estupidez, que son su verdadera naturaleza. Mucha gente no se da cuenta.


Concurso

marzo 3, 2008

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Dominó vuelve a la carga.


Michel Gondry

febrero 23, 2008

 El otro día, en la casa de Pablo, estuvimos charlando un rato sobre las producciones artísticas. La charla venía del lado de la crítica artística, de los que determinan que es o que no es el arte. Y como lo definen, dentro-fuera de cuales categorías. Y si esas categorías o si el hecho de categorizar es válido. La conversación fue girando hacia el lado de si hay tipos que digan o hagan algo distinto (voces nuevas o no en estos temas). Me refiero a gente que haga sus cosas de tal modo que nosotros nos quedemos sorprendidos por la belleza y la originalidad. Y en el primero que pensé como uno de estos tipos es Michel Gondry. Cada cosa que hace, es bellisima y distinta.
El video de Star Guitar de los Chemical brothers es una muestra cabal de ello. Y el de Daft Punk!!! Y lo que hizo para Bjork, tambien. Y ni hablar de sus peliculas.



Para más, está su página. Michel Gondry


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